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Reinosa. Las Marzas. Ultimo día de Febrero.

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“MARZO FLORIDO SEAS BIENVENIDO,
CON EL MUCHO PAN, CON EL POCO VINO,
TRAEMOS UN BURRO, CARGADO DE ACEITE,
PA’ FREIR LOS HUEVOS QUE NOS DE LA GENTE…”

El último día del mes de Febrero, es decir el 28 o el 29 si es año bisiesto, se celebran las tradicionales Marzas en Reinosa.

Siempre que la climatología lo permite, se realiza concurso de Rondas en la plaza de Reinosa, si el clima no lo permite, el concurso se celebra en el  Teatro Principal.

Existen dos categorías:

–          Rondas con mozos entre 12 y 16 años.

–          Rondas con mozos de más de 16 años.

Las rondas, compuestas por un mínimo de 7 mozos, ataviados con la vestimenta tradicional, cantan “a una sola voz” tres canciones: Marzo Florido, Los Sacramentos de Amor y una tercera de elección propia.

Durante toda la tarde, los más jóvenes rondan con su faroluco las casas pidiendo las tradicionales marzas al estribillo de CANTAMOS, REZAMOS O NOS MARCHAMOS.

FOTOS: Miguel de Arriba, para el Fondo Fotográfico de la Sociedad Regional de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria.

HISTORIA

La tradición de las Marzas su origen en un rito ancestral agrario y responde así mismo al despertar de la primavera y por tanto a la alteración hormonal de mozos y mozas. Los “marceros” eran aquellos que salían anunciando la venida del primer mes de la primavera, dedicado a la agricultura y que correspondía con el actual mes de marzo.

La última noche de febrero los mozos del pueblo, pedían las marzas por las casas del pueblo entonando canciones tradicionales. Los mozos que entraban aquella noche en comunidad eran los encargados en cargar con el saco de las limosnas. Al llegar a la casa saludaban diciendo: “¿Cantamos, rezamos o nos marchamos? Lo que nos manden haremos”. Si les decían cantar, entonaban las marzas y sino rezaban un responso por los difuntos de la casa.

Los grupos marceros estaban compuestos por varones, ya que la ley y la costumbre de las marzas no consienten más que a mozos solteros, por ser este “un derecho indiscutido de todo mozo soltero”. (En la actualidad, ya no se le da tanta importancia a este hecho ya que las rondas de marceros están compuestos por hombres independientemente de su estado civil.)

Se cantaban distintas canciones, como podían ser los Mandamientos, las Obras de Misericordia o los Sacramentos de Amor, cuando se canta en la casa del cura, si los vecinos habian sido espléndidos o si había una moza en edad de casarse, a la que se pretende elogiar o cortejar.

“Los sacramentos de amor, niña, te vengo a cantar
a la puerta de tu casa si me quieres escuchar.

El primero es el bautismo, ya sé que estas bautizada,
que te bautizó el cura para ser buena cristiana.

Segundo es confirmación, ya sé que estás confirmada,
que te confirmó el obispo, para ser mi enamorada.

El tercero es penitencia, la que me echaron a mí,
el andar contigo a solas, no lo puedo conseguir.

El cuarto es la comunión, la que dan a los enfermos,
a mí me la pueden dar, que de tus amores muero.

El quinto es la extremaunción, de extremo a extremo te quiero,
ni de día ni de noche, al pensar en ti no duermo.

Sexto orden sacerdotal, yo cura no quiero ser
que los libros de latín, nunca los puede aprender.

El séptimo matrimonio, lo que yo vengo a buscar
aunque tus padres no quieran, contigo me he de casar.